Viajes LP: Roma, la ciudad eterna.

Italia siempre ha sido una de las últimas opciones cuando planeaba mis escapadas. No era porque no me atrajera su pasado, su arte o su arquitectura, si no porque al ser mi ciudad de origen, Mérida, un asentamiento romano, para mí los monumentos de aquella época no me resultaban novedosos o exóticos. Pero qué atrevida resulta a veces la ignorancia porque a raíz de mi último viaje a Roma he cambiado por completo de opinión.

Roma es mucho más que ruinas o monumentos: es una ciudad de las más bonitas de Europa, con un clima envidiable y un sentido de la estética único. Aproveché el puente de la Hispanidad para viajar a la capital italiana y una de las primeras cosas que me llamó la atención era la cantidad de zonas verdes que rodean la ciudad, dando una primera sensación de frescura y tranquilidad. Mi hotel se situaba al lado del Vaticano, por lo que en ningún momento necesité de ningún transporte público para visitar toda la zona centro de la ciudad. Ahora sí, creo que aún me duran las agujetas en las piernas… XD

¿Y qué es lo primero que hice una vez establecida? Pues comerme uno de esos famosos helados de 4 pisos, que por cierto, están de muerte. El primer día lo dediqué a visitar el centro de la ciudad de noche y he de decir que las zonas más famosas como la Fontana di Trevi estaban atestadas de turistas hasta limites inimaginables, lo cual me resulta muy ridículo porque Roma tiene mucho más que ofrecer aparte de las zonas más típicas. Perderse entre sus calles, algunas casi desiertas, hace que te topes con maravillas históricas a cada poco. Ese día, cené en un restaurante recomendado por un conocido: Il vero Alfredo. Mi sorpresa al entrar allí es que lo reconocí al instante como el restaurante que sale en la película de Woody Allen: “To Rome with love” donde aparece nuestra querida Penélope. Un restaurante donde han ido a cenar personalidades tan ilustres como Walt Disney, Woody Allen, Silvester Stalone o Hitchcock.

Al día siguiente tocaba visitar las zonas más famosas: El circo, el foro romano y el palatino. Está claro que el circo romano es una auténtica maravilla y sí, me gustó muchísimo, pero lo que más me impresionó fue el foro romano. No fue porque tuviera unos restos mejores conservados, es por toda la historia que se concentra en una de las zonas más importantes de la ciudad antigua.

Ese mismo día fui al Vaticano por la noche (sí, hay entradas especiales nocturnas). Os puedo asegurar que visitar este increíble museo de noche es una experiencia única: hay menos aglomeraciones y además una banda de música ameniza el paseo en el jardín central. Quedé totalmente impresionada a medida que avanzaba de una sala a otra por todas las riquezas y obras de arte que me rodeaban.

El día siguiente dediqué mi día a pasear por la ciudad por los barrios menos céntricos y conocer en más profundidad la moda del país. Muchas veces la concepción que nos llega de moda italiana es un tanto desvirtuada ya que lo que nos llega a España no tiene nada que ver con lo que te puedes encontrar allí. Me sorprendió el orgullo que tienen los propios italianos de su moda (cosa que deberíamos aprender en España) y por supuesto me encantó el estilo de la mujeres de la capital italiana. Y sí, claro que invertí en algunas piezas especiales made in Italy como por ejemplo un bolso del cual me enamoré de la marca Patrizia Pepe en colaboración con la cantante Dua Lipa.

Y para poner broche de oro a uno de mis mejores viajes, el último día lo pasé visitando la inmensa catedral de San Pedro y subiendo a pie los escalones que conducen a su cúpula. Cuando llegué a la puerta ese día, había misa con el Papa con lo cual tuve que esperar a que esta terminara para poder empezar la visita. He de decir que aunque yo no soy religiosa me pareció curioso e interesante presenciar un acto que tiene tanto significado en el corazón de la Iglesia católica. Una vez dicho esto, la catedral me pareció impresionante, siempre he sido muy fan de los edificios religiosos y ver allí dentro esa inmensidad repleta de obras de arte hace sentir a una bastante pequeña.

Una vez subidos los cientos de escalones para subir a lo más alto de la cúpula una se ve recompensada por una vista preciosa de Roma, una ciudad que un día fue el centro del mundo, de la cual nos viene muchas de las costumbres y tradiciones que tenemos hoy en día y una ciudad que aún hoy en día sigue enamorando a todo el que pisa sus calles. Volveré muy pronto a ti Roma.

 

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