Marina y la autenticidad de una novia

La vuelta a la rutina, después del parón del verano, implica volver a escribir – es decir, ¡a mi blog!

Cómo acabo de presentar mi nueva colección de novia, inauguro la nueva temporada en el blog con un post sobre una de mis novias de este verano: Marina.

A menudo escribo sobre lo que representan las nuevas mujeres en la sociedad del futuro, sobre su nuevo rol empoderado y libre, y de cómo nuestra personalidad ha de ser fuerte lo suficiente para romper los dogmas y limitaciones que la sociedad nos sigue imponiendo a las mujeres.

¿Implica esto que no puede haber mujeres tradicionales o de cualquier otro perfil? Para nada, no me mal interpretéis. Se trata de que cada una de nosotras pueda elegir quién y cómo quiere ser, de forma consciente, libre y sin presiones (frecuentemente sociales o machistas).

Marina me ha parecido un buen ejemplo de ello. 

Esta preciosa mujer acudió a mi atelier acompañadísima por su familia y amigos, durante todo el proceso y en todas las pruebas.  En ningún momento sucumbió a la opinión de los demás, manteniéndose fiel a su gusto y preferencias.

Es que, a la hora de hacerse un vestido de novia, no hay vestidos mejores ni peores, ni tampoco vestidos perfectos. Hay TU vestido y los vestidos de las demás. Cada una tiene su propio ideal de vestido y es un error cuando se sucumbe a la opinión de los demás sobre lo que creen que sería el “mejor” vestido para una misma… Opiniones que suelen estar más basadas en el estilo del emisor, que no en el del receptor.

Y tener personalidad, es mantenerse fiel a si misma para crear el vestido soñado desde siempre.

También hay que decir que todos sus acompañantes en mi atelier siempre aportaron críticas constructivas, lo que también tiene mérito y ayuda a no confundir a la novia que ya suele tener líos de sobra con toda la organización de la boda.

Cuando todo fluye, el resultado es un vestido que sienta como un guante, tanto en el cuerpo como en la personalidad. Y consecuentemente una boda y una fiesta en que una se siente una misma. Autenticidad.

Las fotos hablan por si solas y Marina luce así, tal y como ella es: sociable, divertida, bella por dentro y por fuera.

Veo estas fotos y veo felicidad, la felicidad de Marina, de su pareja, de su hijo y de todos los que la quieren. No hay nada más auténtico, lo mejor a lo que una mujer puede aspirar.

Lorena Panea

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